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Literatura infantil y juvenil

Lápices, fotos y un señor de bigotes

Un viaje intemporal

Una lectura de El viaje de Oliverio escrito e ilustrado por Alejandra Karageorgiu (Tequisté).

Por Coni Salgado.

Quizás El viaje de Oliverio, de Alejandra Karageorgiu, se parezca al viaje que inicia cada uno. No importa hacia dónde, no importa la edad ni la situación: a veces, es necesario buscar un nuevo lugar. Partir. Por un tiempo, para siempre, por un instante. Viajar. Partir.

Una salita de jardín de infantes en la que un niño se despide, un proyecto que se desarma, una mudanza, un nuevo trabajo o simplemente la oportunidad de un viaje. Espacios que se vuelven silencio y espacios que se vuelven a habitar.

El recorrido de Oliverio es poético. Es atemporal. Ensaya una búsqueda. 

La ciudad se hizo ajena.
Se llenó de ruidos,
de apuro,
de vértigo.
El silencio se marchó.
Y, antes de hundirme en la agobiante marea,
también me fui yo.

Oliverio es un personaje ilustrado que tiene bigotes y aprovecha una tarde de diciembre para viajar. Encuentra un lugar y se enamora de su naturaleza: flores, insectos, pájaros, hojas. Los días transcurren entre descubrimientos y el reconocimiento de aquello que quizás se vuelve novedoso por diferente. El texto es poesía que se funde con la fotografía de las cosas naturales: un fruto, la rama de un árbol, una casita de madera, un barco de papel.

Vivir aquí es diferente.
Las tareas cotidianas
no son las de antes.
No fue fácil acostumbrarme,
pero día a día, fui aprendiendo.

Aprendí, también,
a entender el tiempo,
sus normas,
sus ciclos.
El tiempo para hacer,
el tiempo para esperar.

El relato, el recorrido: no hay edad para este libro. Parece no estar destinado a un lector específico. El texto transmite una infinita paz. El vuelo de una hoja lejos de la ciudad. Las imágenes son un viaje cargado de ilusión e imaginación para un niño, y para un lector adulto una profunda reflexión sobre el paso del tiempo y los espacios que uno habita a través de la vida. Al cerrar el libro, aromas y sonidos permanecen en el mundo imaginario de quien viaja en él.

***

 

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